El canto maternal carnático

Allá por los años 60, en uno de sus viajes al sur de India, Fréderich Leboyer, el obstetra francés y gran defensor del nacimiento sin violencia pudo observar cómo las mujeres embarazadas se reunían para meditar, pero con una peculiaridad, se trataba de una meditación activa concretamente “cantada”, un canto coral, rítmico y repetitivo que les llevaba a un estado de relajación y disfrute.

Se trataba del Canto Maternal Carnático, el cual se podía practicar desde el primer trimestre del embarazo, durante el parto y hasta en el postparto y que consistía en el canto de vocalizaciones en este orden: a-e-o-i-u-m y que podía además ir acompañado del instrumento de la tambura en escala de sol.

Leboyer observó como la práctica de este canto llevaba a las mujeres a un estado muy beneficioso en el momento del parto, permitiéndoles parir sin dolor, por lo que decidió investigar acerca de la técnica hasta traerla a Europa, donde se extendió en beneficio de muchísimas mujeres.

Y es que realmente la técnica es fascinante, porque, al vocalizar con apertura y consciencia se activa la conexión garganta-vagina y mandíbula-pelvis extendiéndose la vibración del sonido por ambos canales, siguiendo el principio universal: lo que es arriba es abajo y la famosa ley del esfínter de la matrona Ina May Gaskin.

Además, el saber hacer y mantener en todo momento la respiración abdominal es clave, para: por un lado, relajar las fibras del útero y acompañar las contracciones, y por otro, activar el sistema Vagal o sistema nervioso parasimpático, manteniendo la boca jugosa llena de saliva, siguiendo aquí una de las claves de la Noesiterapia para parir sin dolor.

El estado de relajación que la mujer alcanza durante el canto ayudará a su cuerpo a segregar dos hormonas maravillosas y muy necesarias para el parto:

La oxitocina y la endorfina o lo que es lo mismo, nuestro analgésico natural.

Y no menos importante, el saber que cada vocal o letra va asociada a un chakra o centro energético de nuestro cuerpo y a unos órganos o glándulas en concreto, lo cual va a ayudar a que la mujer permanezca centrada en conexión con su sabiduría interior y con su bebé.

En definitiva, el Canto Maternal Carnático es una técnica muy poderosa a la vez que sencilla y que vale la pena aprenderla y expandirla en beneficio de un nacimiento respetuoso, disfrutado y amoroso.

Porque, que puede ser más bonito que recibir la VIDA cantando.

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